Logo Al Dialogo
18 de mayo 2025

Damián se sienta una y otra vez, buscando en realidad, acomodo a sus inquietudes. Siendo las 6 de la tarde, el horizonte le regala con largo cielo y el mar inquieto, siempre vivo. Ambos soberbios. Mira a través de los grandes ventanales el anuncio multicolor del final de un día más en el calendario. Dando un recio mordisco al sándwich de pan oscuro y que encierra una generosa ración de queso de cabra, lo embarga una grata sensación de armonía interior. Se siente bien y satisfecho. Acompaña el momento con un Chianti rojo, utilizando un vaso de plástico, hecho que el propio vino se lo reprocha pues no fue creado para estos detalles de pésimo gusto: ¡Plástico…. Ufff! Lo que no sabe el sabroso licor, es que a Damián esos formalismos no le interesan. ¡Como si los vinos no tuvieran sensibilidad!

Damián decide escribir a María Elena con pluma fuente, a la antigua, olvidándose del moderno teclado o del tradicional bolígrafo Bic. Sabe bien que a la joven, como a todas las mujeres del mundo, le gustan los protocolos o filtreos de siempre: Flores, detalles sencillos, chocolates o confituras, una sabia caricia en los puntos clave de su cuerpo, una palabra refrescante en viva voz o escrita, saber arrancarle una sonrisa sonora que permita mostrar una dentadura completa. Que a estos estímulos, brote este ser humano de manera ruidosa, como vibrante y musical fuente.

No sabe cómo comenzar. Finalmente se atreve y escribe:

“Mi Señora, ahora después de tantos años, vengo a la costa, al mar, a la playa, y rodeado por un ambiente que había olvidado. Te veo, te siento junto a mí y me siento feliz de regresar Ixtapa, en el Municipio de Zihuatanejo. No hago caso por la fama insalvable de la inseguridad en el Estado de Guerrero. A Ixtapa me la imagino como aquella muchachita hermosa golpeada por un padre tomador y con una madre indiferente. Lo que quiero decir, Mi Señora, es que el ir al mar no es sólo cosa de vacacionar, no es un aislado acto lúdico y simple. Convivir en un lugar que es extraordinario en cada uno de sus rincones, representa la obligación de cuidarlo y mimarlo.”

“A la mar le disgusta que la asocien como un sitio para dar rienda suelta a debilidades humanas. La mar, femenina al fin, no sólo es una gigantesca masa líquida. La mar es matriz y nos desnuda, nos seduce y sin darnos cuenta nos arraiga, se nos pega a la piel y nos saborea el alma. Me distraigo con la charla de Miguel, hablando de las teorías de la creación del hombre. Al escucharlo, reflexiono y me encuentro con una verdad bíblica que me dice que nacemos de la masa hecha de agua y de arenas del mar, no de tierra y agua. Parece entonces que fuimos hechos con estos elementos y no con aguas de rio y tierra, o sea, de barro. Pero sin importar mucho respecto a las dos teorías, de cualquiera manera, fuimos concebidos al momento en el que -según me contó la abuela- los elementos utilizados por el  Creador, fueron amasados por este, en uno de sus inspirados días!

 ¿Quieres que te diga, querida? Mi lógica me lleva a pensar que sus manos moldearon primero a la mujer, en la playa, y ésta, al sentirse solitaria, pidió una sensibilidad similar a  la suya para que la tocara y un sexo complementario para que la equilibrara: Al verla suplicante, el Señor viendo tanta belleza, le concede a la mujer lo que pide. Surge entonces el hombre, su pareja y aparece en el escenario y sin darnos cuenta, el matriarcado.”

“Entrar al mar es mezclarte con el miedo. Es la unión seductora que lleva a Alfonsina a utilizar su muerte como mensajera y gracias a las inspiradas notas de Ariel Ramírez y Félix Luna, quienes nos regalan en la voz de Mercedes Sosa:

 Sabe Dios qué angustia te acompañó / Qué dolores viejos calló tu voz / Para recostarte arrullada en el canto  /  De las Caracolas marinas  /  La canción que canta  /  En el fondo oscuro del mar  /  La caracola.”

 “Querida mía, una huella en la playa se borra, no deja rastro, pero se queda en ti que eres su hermana. La playa es espacio de todos y de nadie, democracia pura que arremete contra todo intento de propiedad absoluta. Llego a la playa por la ruta líquida del agua, no por tierra. Tú eres la mar que me sonríe, esa mar que me lleva a recostarme y seas mía. Siendo tuyo, me arrullan las olas vespertinas. La mar es ingesta, es magia sin trucos, es densidad que ahoga y que revitaliza: La mar contradice y confirma. Es infantil al retozar y adulta en la hora de la oración devota. El mar es sal, presente en todo ritual religioso pues surge de tu entraña, es sabor, es lágrima de gozo y pérdida.”  La mar engulle y traga: Hoy es todo y en un chasquido, ¡Nada!

 El Titanic, soberbio se convirtió en tus dominios en leyenda, en aire, en nada.  Permanece la inquietud juguetona de la masa líquida, se alza, se inquieta, llevándose todo a la sordidez de una tumba, oscura y callada. Los mares son rutas al buscar nuevas tierras, realizando guerras y latrocinios: en ella viven los piratas, los pillos, los héroes de la milicia, ejércitos de hombres anónimos que mueren de hambre y sed y que arriban eventualmente a una playa para llenarse de sol, de palmeras, de gloria y de triunfo. La mar nos permite esconder tesoros de naves castigadas por ser atrevidas, carga con los ambiciosos del dinero. Anima a los amantes de la cultura que buscan lo viejo, buscadores de rastros para escribir historias. Todos buscan perpetuarse a través de lo que es tuyo, mar, lo que ganaste en la lucha feroz de una madre por su hijo, sin importa las agresiones. No importa que te golpeen, eres madre al fin y amas a tus hijos.. Les das a manos llenas, pero son torpes. Les quitas y los escarmientas, los azotas y -por más que se oculten- los encuentras.”

 “Mi Señora, como te consta, la mar y yo nos amamos. Es la amante que invariablemente está en el mismo sitio donde la dejé anoche, tallando: Trash.., trash…, trash…, una y otra vez convertido en una ola necia que llega a descansar suavemente en las arenas de una playa. Fiel a mi naturaleza, recibo al mar convertido en mujer, encendida, apasionada en cada arribo con besos suaves y amorosos, gigante de muchas manos, que se transforman en manos que abrazan, mostrando los dedos largos y que terminan semejando uvas.”

Terminando de escribir estas últimas palabras, Jorge interrumpe al inspirado escritor:

– Nos vamos a Misa, comienza a las 7:30. Nos dijo el Padre que llegáramos temprano, pues hay mucha gente a esa hora. Tú no vienes, ¿verdad?

– No, yo me quedo pues debo terminar esta carta.

– Ya lo sabía -contesta aquél, irónico-. Me voy con Mike y Eloy ¿Se te ofrece algo?

– No gracias, sólo recen por mí y díganle a diosito o al santo de su devoción, que no soy un hombre malo y que siempre busco hacer el bien.

Jorge mueve la melena a Damián en forma amistosa y se despide con una sonrisa esbozada, regañona. Damián se concentra en lo escrito y decide terminar su carta:

“Mi Señora, estos garabatos son cosa seria, pues en el fondo reflejan la sensualidad costeña que invade a cualquiera. El mar provoca. Espero verte pronto aquí Señora mía. No tardes.”

“Siempre tuyo, D.”

Logo Al Dialogo
CREAMOS Y DISTRIBUIMOS
CONTENIDO DE VALOR
DOMICILIO
Avenida Constituyentes 109, int.11, colonia Carretas.
C.P.76050. Santiago de Querétaro, Querétaro.
AD Comunicaciones S de RL de CV
REDES SOCIALES
Logo Al Dialogo
© 2024 AD Comunicaciones / Todos los derechos reservados