Teresa García Gasca/Consejera del Observatorio Ciudadano de Querétaro
La prevalencia de sobrepeso y obesidad en escolares y adolescentes en México es de 36.5 y 40.4%, respectivamente; en donde el 66% de la población supera el límite máximo de consumo de azúcares añadidos de acuerdo a la OMS. Los entornos obesogénicos dificultan el acceso a alimentos saludables y solo uno de cada cuatro escolares o adolescentes cubre la recomendación de consumo de frutas y verduras.
Desde 2010 la Secretaría de Educación ha implementado acciones para prohibir la venta de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas en las escuelas; así surge el programa “Vida Saludable” en marzo del 2025. Esta estrategia enfrenta limitaciones que deberán ser salvadas como el bajo porcentaje de escuelas que cuentan con acceso a frutas, verduras y bebederos funcionales.
La venta de comida chatarra al exterior de las escuelas es otro problema, además de intereses que se resisten a su eliminación en los espacios educativos. Las acciones deben orientarse también a la educación en casa, con el acompañamiento de madres y padres de familia, quienes deben asumir su responsabilidad en la difícil empresa del cambio de hábitos.
Una política restrictiva debe contar con estrategias educativas, tanto en la escuela como en el hogar, para lograr la asimilación del conocimiento sobre la importancia de una buena alimentación que, además de saludable sea sostenible.