Mtra. Luisa Argelia Carrera Chávez/Directora General del Observatorio Ciudadano de Querétaro
El 11 de julio de cada año, se conmemora el Día Mundial de la Población -fecha promovida por la ONU- para reflexionar sobre los retos y oportunidades para las personas que habitamos la tierra; en un mundo con más de 8.000 millones de personas.
No es tema menor en una era de la posverdad en que los hechos verificados están dejando de ser relevantes; de avances tecnológicos que programan la obsolescencia; y de un espacio antropocénico en el que estamos destruyendo la vida misma y donde los derechos humanos parecen depender del color de piel, la profesión de fé, el origen étnico y hasta el código postal.
Los riesgos globales que enfrentamos como población no son menores.
Las amenazas y la ocurrencia de guerras interestatales han despertado el monstruo del genocidio.
Las inundaciones, sequías y olas de calor siguen afectando severamente a las comunidades y economías, devastando más al que menos tienen.
La pérdida de la biodiversidad y los ecosistemas que hemos puesto en riesgo amenazan la sostenibilidad del planeta mismo.
La desinformación está debilitando la cohesión social.
La desigualdad y la división ideológica están poniendo en riesgo la vida misma.
Los avances tecnológicos sin regulación han mostrado la vulnerabilidad tecnológica en la que vivimos.
La escasez de agua y la seguridad alimentaria son desafíos más presentes que nunca.
En este 2025, el Día Mundial de la población debería ser un día de reflexión y de transformaciones, más que de conmemoración.