Mtra. Luisa Argelia Carrera Chávez/Directora General del Observatorio Ciudadano de Querétaro
En días pasados y una vez que ha pasado una semana y media de las marchas del 8 que de acuerdo con diversos medios movilizaron a más de 350 mil mujeres por todo el país, he leído columnas y titulares por diversos medios de comunicación que están preguntando, ¿y después del 8M qué queda?
Algunos medios conversan que queda un mar de cifras negras y casos sin atender, como los más de 3,400 asesinatos de los cuales solamente se han abierto diligencias por feminicidio de alrededor de del 25%. Esto reduce la posibilidad para estas mujeres de recibir justicia a tan solo un 5%. Nuestro estado es contribuidor, ubicándose en el 6º lugar a nivel nacional en feminicidios; y diversos medios publicaron el año pasado que este fenómeno había crecido un 250% en Querétaro.
Quiero animar la conversación a lo que sigue, y hasta donde se extiende. Porque cada dato, caso, porcentaje, representa un nombre, una persona, una mujer que no volvió a llegar a casa jamás. Porque sus casos siguen, la lucha persiste. Nos siguen matando. Dice Rafael Echeverría que el lenguaje no es inocente; y cuando referimos ‘lo que queda’, hablamos de dejar atrás, de olvido, del residuo, de la parte restante, de el sobrante incluso. Y es eso contra lo que luchamos, contra la política del olvido y la destrucción de la memoria.
Victoria Guadalupe, Valentina, Esmeralda, Lourdes, Rosita, Marlene, Atziri, Mariana, Nancy Guadalupe, Florencia, Laura. Todas ellas y muchas otras que merecen ser nombradas, nos exigen extender el 8M hasta el punto, hasta el momento en que la dignidad para nosotras se haga costumbre.