El futuro económico de México en 2025 genera profunda preocupación. Según la CEPAL, el país recibió $45,537 millones en inversión extranjera directa entre 2023 y 2024, posicionándose como líder en América Latina, solo detrás de Brasil. Sin embargo, esta fortaleza se ve amenazada por aranceles impuestos por EUA, que absorbe más del 80% de nuestras exportaciones. En julio de 2025, se anunció un arancel del 17% al jitomate mexicano, lo que podría poner en riesgo miles de empleos en el sector agrícola.
Las proyecciones económicas son alarmantes. El FMI y la OCDE advierten que la economía mexicana podría contraerse entre 0.3% y 1.3% en 2025, con un crecimiento mínimo o negativo del 0.6% en 2026. Esta contracción se debe en gran parte a los aranceles del 25% impuestos por EUA a la mayoría de los productos mexicanos desde marzo de 2025. Se estima que la actividad industrial podría contraerse un 1.4% en 2025, afectando a sectores manufactureros vinculados a Norteamérica. Si los aranceles persisten, la OCDE advierte que la confianza empresarial se debilitará, retrasando inversiones y reduciendo la creación de empleos formales.
El gobierno mexicano advierte respuestas “firmes y proporcionadas”, como aranceles recíprocos o diversificación de mercados, pero la dependencia de EUA limita estas opciones. Urge la renegociación del T-MEC y el fortalecimiento del mercado interno, pero la incertidumbre persiste. La economía necesita certezas, no más amenazas.