El sistema de salud mexicano enfrenta desafíos significativos, la escasez de medicamentos en el sector público y la falta de seguridad social que afecta al 50.2% de la población (64.7 millones, INEGI 2024) han llevado a un aumento en el gasto de bolsillo en farmacias privadas. Este fenómeno está trasladando la carga financiera de la salud a los hogares.
Entre 2018 y 2024, el gasto de bolsillo en salud creció un 41.4% (ENIGH 2024), con los medicamentos representando el 38% del total. La falta de suministro en el sector público ha presionado esta situación: en 2023, se dejaron de surtir 7.5 millones de recetas (IMSS, ISSSTE), y en 2024, el IMSS reportó 4.5 millones de recetas no surtidas.
La ausencia de seguridad social, que impacta al 64.7% de los trabajadores, intensifica esta carga. Con un gasto público per cápita proyectado a disminuir de $5,625 a $4,225 pesos en 2025, el gasto de bolsillo promedio por persona sin seguridad social aumenta. Esto ha impulsado un crecimiento en el mercado farmacéutico privado, con ventas que aumentaron un 5.2% anual (2018-2023) y se proyecta un 10% en 2025 (ANTAD).
Si bien existen ejemplos como Querétaro, en donde el gasto de bolsillo en salud es más bajo (3.1% del ingreso) y la cobertura de seguridad social es superior al promedio nacional. Es fundamental que el gobierno federal priorice el abasto de medicamentos y expanda la seguridad social, para que la carga de la salud no recaiga únicamente en los individuos.