El reciente decreto que suspende la importación temporal de calzado terminado bajo el programa IMMEX, busca regular un fenómeno que ha afectado a la industria nacional del calzado. Este programa ha sido utilizado por algunas empresas para importar calzado temporalmente y luego desviarlo al mercado interno sin pagar los aranceles e impuestos correspondientes. Con un alza del 159 por ciento en estos volúmenes, la medida responde a la necesidad de frenar prácticas desleales que perjudican a los productores locales.
El objetivo es proteger la industria mexicana, que emplea a 130 mil trabajadores, garantizando que las importaciones sean transparentes y sujetas a las mismas condiciones fiscales que enfrentan los fabricantes nacionales, al imponer aranceles de hasta el 30 por ciento y el 16 por ciento de IVA.
Marcas como Flexi y Panam se beneficiarán, ya que podrán captar una mayor cuota de mercado al ofrecer productos sin costos adicionales. Otras como New Balance y Skechers, que ya operan con importaciones definitivas, no se verán afectadas por el decreto, lo que les permitirá mantener sus precios. Sin embargo, Nike, Adidas y Puma, que dependían del programa, ahora deberán asumir costos adicionales que incrementarán sus precios finales, resultando en un aumento de hasta el 30 por ciento. En resumen, a largo plazo supone fomentar la producción local buscando proteger la industria del calzado mexicano; sin embargo, la competitividad debe de confirmarse en la calidad del producto y en el agrado del consumidor.