En 2025 el crédito en México enfrenta una desaceleración significativa. Aunque el financiamiento al sector privado muestra un crecimiento moderado, impulsado por el consumo en los hogares (18% por encima de los niveles prepandemia), se observan contracciones en hipotecas (-4.5%) y un bajo uso empresarial, con solo el 14.9% de las empresas accediendo a nuevos préstamos. Esta situación refleja barreras como altas tasas de interés y desigualdades en la inclusión financiera, limitando el potencial económico en un contexto de recuperación lenta.
El uso adecuado del crédito puede beneficiar a la economía al fomentar inversiones productivas y un consumo responsable. Esto se logra al canalizar fondos hacia proyectos que generan empleo y crecimiento, elevando la productividad sin crear burbujas. En momentos de desaceleración el crédito accesible puede estimular la demanda agregada, mitigar recesiones y apoyar a las Pymes vulnerables, impulsando un PIB estancado.
Sin embargo, a pesar de que BANXICO ha recortado su tasa de referencia en 375 puntos base desde 2024, llevándola a 7.5% en septiembre, los bancos no han trasladado estas reducciones. Este traslado es lento, manteniendo el crédito costoso y limitando su accesibilidad.
Para mejorar esta situación, es urgente fomentar fintech, promover la educación financiera y establecer regulaciones que aseguren un ajuste más efectivo de las tasas. Así el crédito puede convertirse en un motor de crecimiento inclusivo