En la campaña presidencial de 2018, AMLO declaró que como presidente pondría en marcha una “Constitución Moral”. Mintió; dos años después sólo presentó una supuesta “Guía ética para la transformación”, en donde aparece lo que ha sido lema de la transformación de cuarta: “No mentir, no robar, no traicionar”.
La Academia de la Lengua define “mentir” como “decir o manifestar lo contrario de los que se sabe, cree o piensa; fingir o aparentar”. Esa es la especialidad del obradorato: minimizar, tergiversar u ocultar hechos para evadir responsabilidad y engañar a la sociedad.
Al recibir su constancia como Presidente Electo, dijo una de sus primeras mentiras oficiales: “El Poder Ejecutivo federal no será más el poder de los poderes, ni buscará someter otros poderes…” ¿Cómo fue que, con el paso del tiempo, los poderes legislativo y judicial quedaron sometidos al Ejecutivo?
Mintió cuando, recién iniciado su gobierno, expresó: “en esta misión que me ha encomendado el pueblo de México no tengo hijos, no tengo hermanos, no tengo amigos para asuntos públicos”. ¿Quiénes serían, entonces, los que recibieron sobres con dinero para “el movimiento”, o los que hicieron negocios jugosos con las inútiles obras insignia de su gobierno o supervisaron la construcción de un tren?
Mintió cuando ofreció un mejor sistema de salud y especialmente cuando en su último Informe de Gobierno (2024), declaró que el sistema ya era “mejor que Dinamarca”. ¿Será que por eso ya no necesitamos la megafarmacia del bienestar y ahora tenemos farmacias ambulantes como en carritos de chicharrones?También mintió cuando dijo que se había acabado la corrupción y el huachicol y cuando, en su momento, repetidamente expresó que ya había domado la pandemia.
En su campaña, la señora Sheinbaum también hizo suyo el “no mentir, no robar, no traicionar”, pero sus primeras mentiras presidenciales las dijo al tomar posesión: “no llego sola; llegamos todas” (menos las madres buscadoras y las que reclaman medicamentos); “Nunca usaremos la fuerza del Estado para reprimir al pueblo” (la represión y detenciones de noviembre pasado en el Zócalo de la CDMX por protestar contra la inseguridad no fueron contra el pueblo, sino contra la derecha neoliberal); o “No regresará la irresponsable Guerra contra el Narco de Calderón” (lo que vemos a diario en balaceras entre narcos y ejército sólo son simulacros).
En cuanto a traiciones, sus allegados morenistas la están traicionando al falsear o esconderle información que la llevan a mentir públicamente. Sucedió cuando expresó: “Dos Bocas (…)produce 280 mil barriles diarios”, aunque las estadísticas de Pemex señalaban194.8 mil barriles diarios, o cuando el mes pasado, ante el derrame de petróleo en el Golfo, lo primero que dijo fue: “hubo un derrame de un barco” (del que hasta el momento es como un fantasma).
En política es muy frecuente la traición y la mentira; muchos se han colgado de ellas para llegar al poder, pero como dice el dicho: cuélguense, pero no se columpien.