Francisco Pájaro Anaya/Soy puro San Juan del Río
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El próximo día 24 de junio, como se dice popularmente, el mero día de San Juan, se cumplen 495 años de la fundación de la segunda ciudad en importancia del estado de Querétaro; me refiero a mi querido San Juan del Río. Ciudad con historia y tradición; ciudad que es referente en la vida de Querétaro; ciudad con una gran vocación industrial y comercial; ciudad que ha visto pasar la vida de muchos ciudadanos de bien; ciudad que es orgullo de la provincia mexicana.
Hablar de San Juan del Río en sus primeros 495 años de vida es hablar de toda una amalgama de tradiciones, costumbres y cultura, así como de muchísimos elementos que hacen de este lugar un espacio único en la República.
Según la tradición, el martes 24 de junio de 1531, a las 2 de la tarde, después de la celebración de la misa en honor de San Juan Bautista y previo “arreglo” con los nativos del lugar, los conquistadores españoles, comandados por Nicolás de San Luis Montañez, fundaron el pequeño poblado que decidieron llamar San Juan del Río, en honor de San Juan Bautista, cuyo nacimiento se celebra ese día, y con el añadido “del Río” por el caudaloso río que corría a las orillas del poblado. Un río que siempre fue abundante y lleno de vida.
Ser la segunda ciudad en importancia del estado de Querétaro nos obliga a los sanjuanenses a estar orgullosos de nuestros orígenes, de nuestra herencia y de todo lo que poseemos como habitantes de esta noble tierra.
Los sanjuanenses nos sentimos orgullosos de que el centro de la ciudad de San Juan del Río sea Patrimonio de la Humanidad; nos sentimos orgullosos de personajes como Nicolás Gómez de Cervantes, María Nestora Téllez Rendón, Esperanza Cabrera, Elisa Margarita Berruecos y Juvera, Agustín Ruiz, Wenceslao Sánchez de la Barquera, Teófilo Gómez, Guadalupe Guerrero, Mariano Perrusquia, Rafaela Díaz, Esteban García Rebollo, Luis Romero Soto, Ernesto Perrusquia Layseca, Salvador Septién Uribe, Pablo Campos Ortiz, Carlos, Pablo y Salvador Cabrera, Rafael Ayala y Restituto Rodríguez; todos ellos hijos predilectos de esta noble ciudad.
Pero también nos sentimos orgullosos de nuestros monumentos: el Santuario de la Virgen de Guadalupe, la Parroquia, el Puente de la Historia, el Beaterio, el Templo del Sacromonte, Jeusito de la Portería, el convento de Santo Domingo, la estación del ferrocarril, las haciendas, el Portal del Diezmo, el Portal de Reyes, la Calle Real y muchos otros lugares. Hoy, los sanjuanenses, en estos 495 años, nos sentimos privilegiados.
San Juan del Río tiene todavía mucho que dar; tiene un gran futuro, gracias al trabajo de mujeres y hombres que, con su esfuerzo, hacen de esta tierra un lugar más próspero, más lleno de virtudes y digno para vivir. A pesar de los problemas, del crecimiento de la población o de situaciones que no dependen de los sanjuanenses, nuestra ciudad es un lugar donde vale la pena vivir.
A 495 años de distancia de aquel día en que se dijo: “Pueblo de San Juan del Río, en nombre de Dios nuestro Señor del cielo y de la tierra, quedas fundado”, nuestra ciudad y nosotros, sus habitantes, nos sentimos orgullosos de nuestros orígenes y, sobre todo, de lo que significa ser parte de este lugar.
San Juan del Río, tierra de palomas, tierra de paz, de trabajo y de progreso: felicidades por el aniversario de tu fundación; felicidades por ser parte de este gran estado de Querétaro. Por siempre, San Juan del Río.