Francisco Pájaro Anaya/ Soy puro San Juan del Río
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Aunque en alguna ocasión habíamos tocado el tema de la identidad sanjuanense desde un punto de vista más pueblerino, ahora quisiera hablar de algo que todavía es muy común, hasta cierto punto, en la zona centro de la ciudad, ya que es el área más tradicional y donde permanecen muchas de las costumbres que aún sobreviven.
Decir: “Nos vemos con Lolita la de maíz” era parte del lenguaje cotidiano de los sanjuanenses. Todos sabíamos que eso significaba encontrarnos en la tienda ubicada en la esquina de Nicolás Bravo y la Plaza de la Independencia. Además de ser un punto de reunión, también era un lugar ideal para realizar algún acto de comercio, como comprar granos o reatas que se vendían en pleno centro de la ciudad.
Cerca de ahí existió un restaurante llamado “Ajá Toro”, que, como su nombre lo indica, tenía temática taurina. A un lado se encontraba una funeraria, por lo que los dueños del restaurante colocaron un letrero que decía: “En este lugar se está mucho mejor que al lado”. Así, más que la dirección exacta, todos identificábamos el sitio por ese peculiar punto de referencia.
Lógicamente, había muchos más lugares que servían para ubicarnos, como las tiendas “Súper Layber”, “Súper El Mohel”, “Súper El Pasaje” y “Súper El Progreso”. También estaban las panaderías de don Tereso, del señor Valencia y del Fluminense; o cuando se decía que alguien iba con Celia, la de la leche; o a la botica, que era la “Botica de Jesús”; o con don Lole o don Adrián. Y, si nos remontamos más atrás, estaba incluso la calle de los Leñadores.
Todos estos lugares nos dan la pauta para ubicarnos todavía en algunas partes de la ciudad. Algunos permanecen hasta nuestros días y ciertas expresiones también han sobrevivido, como ir a cenar con “Doña Cleofás”, donde se disfrutan unos deliciosos tacos dorados y pambazos. Este negocio ya va por la cuarta generación desde su establecimiento.
Hoy en día es cada vez más complicado identificar los lugares como se hacía antes. Por ejemplo, ahora es más fácil decir “nos vemos en la Presidencia” que mencionar el nombre de alguna persona que viva por esa zona; o decir “nos vemos en tal plaza” en lugar de referirse a un negocio específico, a menos que sea muy famoso o de gran relevancia.
Así es como ha cambiado nuestro San Juan del Río: una ciudad en constante crecimiento, una ciudad con profundas tradiciones y una ciudad que no olvida sus orígenes ni su desarrollo a lo largo de los años.
Por cierto, ¿quién invita las carnitas en Hidalgo?