Chile dio un paso decisivo en su política educativa: el Congreso aprobó la prohibición del uso de teléfonos celulares en escuelas públicas y privadas a partir de marzo de 2026.
La medida busca frenar distracciones, recuperar la concentración y mejorar la convivencia escolar en un país donde hay más líneas móviles que habitantes: 24.4 millones para una población cercana a 20 millones.
La iniciativa, impulsada por el gobierno del presidente Gabriel Boric, avanzó con amplia mayoría en la Cámara de Diputados y solo espera la promulgación formal.
El Ministerio de Educación celebró el resultado, argumentando que el uso constante de dispositivos “se volvió imposible de controlar” y afecta directamente la dinámica en el aula.
Un enfoque inspirado en modelos internacionales y regionales
En la discusión legislativa, Chile también miró experiencias recientes de otros países y estados. La ‘Ley Kuri’, vigente en Querétaro desde el 30 de agosto de 2025,prohíbe el acceso a redes sociales a menores de 14 años y exige autorización parental para su uso entre los 14 y 18 años.
Aunque su propósito es más amplio que el alcance escolar, el Congreso chileno tomó este antecedente como referencia sobre regulación digital para proteger a niñas, niños y adolescentes en entornos educativos y sociales.
Evidencia y preocupaciones que impulsaron el cambio
El ministro de Educación, Nicolás Cataldo, calificó la presencia constante de celulares como “una pandemia silenciosa” que afecta atención, hábitos y aprendizaje.
Legisladores que promovieron el proyecto señalaron que, en menores, el uso intensivo de dispositivos está relacionado con adicciones digitales, problemas de sueño y dificultades para seguir el proceso pedagógico.
La diputada Marcia Raphael enfatizó que la prohibición no es un rechazo a la tecnología, sino un esfuerzo por recuperar ambientes más sanos: “Buscamos concentración, mejor rendimiento y salud emocional”.
Excepciones y reglas que cada escuela deberá definir
La nueva ley permitirá usar celulares solo en casos de necesidades educativas especiales, emergencias o condiciones médicas que requieran monitoreo.
Cada colegio tendrá que elaborar un reglamento interno para aplicar la norma hasta el nivel de secundaria, donde los estudiantes alcanzan los 18 años.
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Un precedente que avanza en América Latina
Con esta decisión, Chile se suma a Brasil, que en 2024 adoptó restricciones similares. La región comienza a replantear el papel de los dispositivos móviles en el entorno escolar, apostando por aprendizajes sólidos y bienestar emocional.