Paloma Espinoza Cházaro/Ciudadanía y Café
@palomaechazaro
México quiere aprovechar el nearshoring: que empresas extranjeras se muden más cerca de Estados Unidos. Y para eso nació el “Plan México”, la estrategia económica del gobierno para atraer inversión, generar empleos y modernizar infraestructura rumbo al 2030.
La lógica es clara: México tiene ubicación estratégica, T-MEC (hasta ahora) y costos competitivos. El problema es que llevamos años escuchando que “ahora sí viene la gran oportunidad”.
El anuncio del 4 de mayo busca resolver uno de los mayores obstáculos: la burocracia. El gobierno promete digitalizar trámites, reducir tiempos y crear una Ventanilla Digital Nacional de Inversiones. Incluso algunos proyectos podrían aprobarse en solo 30 días.
Suena bien. Y sí, puede ser una oportunidad importante. Pero atraer inversión no depende solo de simplificar permisos. También requiere seguridad, certeza jurídica y reglas claras. Y ahí México sigue teniendo pendientes. El Plan México puede convertirse en un motor industrial… o en otro documento lleno de promesas y buenas presentaciones.
Por lo pronto, el país ya puso la mesa. Ahora falta ver si realmente llegan los invitados… y cuánto tiempo deciden quedarse.