El Mundial comienza mucho antes del primer silbatazo. Y esto es muy cierto para quienes viajan a vivirlo en directo y experimentar la pasión mundialista. Ya cuando reservamos el vuelo, elegimos el hotel y decidimos cómo pagaremos durante el viaje estamos tomando decisiones que nos pueden ahorrar algo de dinero. La decisión de utilizar uno u otro medio de pago, como efectivo o tarjetas, puede parecer menor, pero puede costar varios cientos de pesos.
Imaginemos a un aficionado mexicano que hoy viaja a Estados Unidos con un presupuesto de mil dólares (pensemos por hacerlo sencillo, que le alcanza para todo lo que planea). Si decide comprar todo el efectivo en una casa de cambio del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, donde el dólar hoy se ofrece en 18.50 pesos, desembolsará 18,500 pesos. Supongamos que durante el viaje utiliza únicamente 900 dólares y regresa con 100. Al venderlos de nuevo en el mismo mercado, donde el dólar se compra en 17.50 pesos, recuperará apenas mil 750 pesos. En la práctica, esos 900 dólares gastados le habrán costado 16 mil 750 pesos.
Si el mismo gasto de 900 dólares se realiza con tarjeta (crédito o débito), tomando como referencia el tipo de cambio oficial publicado para hoy (17.5505 pesos por dólar) y suponiendo una comisión bancaria del tres por ciento por compras internacionales, el desembolso sería cercano a 16 mil 269 pesos. La diferencia en este ejemplo sencillo asciende a casi 500 pesos, suficiente para una noche de alojamiento económico, una entrada a un museo o algo de comida.
Esto no significa que el efectivo sea del todo una mala opción. Conviene llevar una cantidad moderada para transporte, propinas o pequeños comercios. Sin embargo, para la mayor parte de los gastos en el extranjero suele resultar más eficiente utilizar la tarjeta, siempre pagando en la moneda local y rechazando la conversión automática a pesos que ofrecen algunos establecimientos, pues normalmente incorpora un tipo de cambio menos favorable y nuevas comisiones.
En un viaje internacional, ahorrar no siempre depende de gastar menos. Muchas veces depende simplemente de elegir mejor cómo pagar.
*Profesor de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro e investigador en finanzas corporativas.