Los grandes reconocimientos no siempre llegan en forma de premios. A veces llegan en forma de datos. Esta semana, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) presentó el Índice de Competitividad Urbana 2026, una evaluación que mide la capacidad de las principales ciudades del país para generar, atraer y retener talento e inversión. En esta edición, la Zona Metropolitana de Querétaro obtuvo el primer lugar nacional entre las ciudades con más de un millón de habitantes.
Más allá de la posición alcanzada, conviene preguntarnos por qué este resultado es importante.
El Índice de Competitividad Urbana no premia a un gobierno en particular. Evalúa aspectos como economía, mercado laboral, infraestructura, innovación, seguridad, medio ambiente y fortaleza institucional. En otras palabras, mide qué tan preparada está una ciudad para ofrecer oportunidades de desarrollo a quienes viven, trabajan e invierten en ella.
Las ciudades ya no compiten únicamente por atraer empresas; compiten por generar confianza. Antes de invertir, las organizaciones analizan si encontrarán infraestructura suficiente, talento calificado, servicios públicos eficientes y gobiernos capaces de brindar certeza. La competitividad comienza mucho antes de que llegue una inversión: empieza cuando una ciudad funciona.
En ese escenario, los gobiernos municipales desempeñan un papel determinante. El propio IMCO identifica que las ciudades con mejores resultados comparten instituciones locales sólidas, capacidad financiera y una gestión eficiente. Mantener vialidades en buen estado, simplificar trámites, ordenar el crecimiento urbano, fortalecer los servicios públicos y cuidar los espacios comunes no son acciones menores; son condiciones que influyen directamente en la confianza de quienes deciden invertir y construir su proyecto de vida.
Por ello, durante la presentación del índice estuvieron presentes Felifer Macías, presidente municipal de Querétaro, y Chepe Guerrero, alcalde de Corregidora. El reconocimiento corresponde a la Zona Metropolitana de Querétaro, integrada por Querétaro, Corregidora, El Marqués y Huimilpan. Hoy la competitividad ya no entiende de límites administrativos; depende de la coordinación entre municipios, del trabajo conjunto con el Gobierno del Estado, las universidades, el sector empresarial y la sociedad.
Otro dato relevante es que el Municipio de Querétaro destaca por una alta proporción de ingresos propios, una característica que, de acuerdo con el IMCO, fortalece la autonomía financiera y la capacidad para invertir de manera sostenida en infraestructura, servicios y proyectos estratégicos. Esa fortaleza institucional explica, en buena medida, por qué la ciudad mantiene condiciones favorables para el desarrollo.
Sin embargo, ningún índice garantiza el futuro. La competitividad no es un punto de llegada, sino un compromiso permanente. Mantener el liderazgo exige seguir invirtiendo en movilidad, seguridad, innovación, sostenibilidad y planeación urbana.
Al final, el mayor valor de este reconocimiento no está en ocupar el primer lugar de un ranking. Está en demostrar que una gestión pública eficiente puede traducirse en mejores empleos, mayor inversión y más oportunidades para las familias. Porque las ciudades más competitivas no son únicamente las que crecen más rápido, sino las que saben convertir ese crecimiento en bienestar para su gente