En México aún persisten retos importantes en educación: según datos recientes del INEA, alrededor de 4.1 millones de personas mayores de 15 años no saben leer ni escribir.
Para revertir esta realidad, el INEA lanza convocatorias constantes para formar alfabetizadores voluntarios, con la expectativa de que un ejército de ciudadanos comprometidos pueda revertir el rezago educativo que afecta sobre todo a adultos de zonas rurales, comunidades indígenas y personas mayores.
El curso —gratuito, en línea y de carácter flexible— permite capacitar a personas interesadas en alfabetizar, dar clases a quienes no completaron la primaria, o apoyar en procesos de educación para adultos.
A través de este programa, puedes contribuir directamente a cerrar la brecha educativa del país, mientras te formas como educador social.
Convertirse en alfabetizador no requiere estudios de pedagogía ni experiencia previa. Con unas pocas horas semanales y dedicación, un ciudadano común puede adquirir las herramientas para enseñar lectura, escritura y matemáticas básicas, ofreciendo una oportunidad real a quienes quedaron rezagados.
En un contexto en que el analfabetismo aún pesa, esta figura representa un puente de dignidad, inclusión y movilidad social.
El curso del INEA capacita en temas como acompañamiento educativo, metodología para círculos de estudio, diseño de materiales, guía pedagógica y atención individual.
Todo en línea y con una duración manejable, ideal para quienes trabajan, estudian o tienen responsabilidades familiares.
Línea nacional de INEA:800 00 60 300 — ahí te pueden orientar sobre inscripciones, requisitos y módulos en tu estado.
Si estás en Querétaro, acude a la coordinación del INEA. Dirección: 76080, C. 33 1603, Lomas de Casa Blanca, Santiago de Querétaro, Qro. Teléfono: 442 222 0661
Estadística
Desde su fundación, el INEA ha logrado alfabetizar a más de 13 millones de personas mayores de 15 años.
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Medidas de “prevención” contra el rezago educativo
Difundir entre familiares y comunidad la existencia del curso: muchas personas no saben que pueden aprender a leer y escribir.
Apoyar activamente como voluntario: incluso si ya sabes leer, enseñar fortalece la alfabetización comunitaria.
Incentivar lectura cotidiana en el hogar: periódicos, facturas, documentos — para normalizar la lectura.
Acompañar a adultos mayores al curso: la edad no es impedimento, como demuestran miles de inscritos.
Promover entornos educativos locales: plazas comunitarias, bibliotecas, centros sociales — como puntos de enseñanza.