Se cumple un año de mi primera columna en AD, un año de haber empezado a compartir mi aventura contigo, querido lector. Un año en el que compartí mis sueños, mis miedos, mis reflexiones, mis experiencias, mis caídas, las veces que me levanté, la gente que conocí y las que más extrañé.
Durante un año nos seguiste a la Golondrina y a mi desde el día que salí de mi casa en Querétaro hasta el momento que crucé la frontera de Chiapas con Guatemala, estuviste ahí cuando probé platillos exquisitos y cuando solo tuve las siempre confiables latas de atún, fuiste testigo de varias ponchaduras de llanta y de trayectos sin complicaciones, pasaste conmigo por los caminos maltrechos y por las carreteras estatales, te quedaste conmigo en pueblos bellos y ciudades fascinantes.
Gracias por leerme y por hacerme revivir una de las experiencias más bellas de mi vida, viajar en bicicleta por México y por el continente.
Este viaje me enseñó a disfrutar cuando se avanza y también cuando se hacen pausas, no te pierdas la siguiente columna, ahora desde Guatemala.
Sígueme en bici literaria, un año más, que aún quedan muchas historias por contar.